miércoles, 30 de julio de 2014

¿Qué es W.I.P.?




Esta archifamosa era digital que vivimos ha aportado a la opinión pública interesantes debates que, incluso, en algunos casos han desembocado en airadas controversias respecto al uso y el abuso de las Nuevas Tecnologías de la Información en nuestra vida cotidiana. Una de las polémicas suscitadas se refiere a la utilidad y limitaciones de Internet a la hora de acercar hasta los usuarios información veraz y de auténtica utilidad.

Esta situación se agrava en cuestiones que afectan especialmente a la salud (mental, física, psico-emocional, etcétera) y al bienestar directo de los usuarios.

Sabemos de situaciones en las que a tan solo un “clik” se puede acceder a remedios, consejos y comentarios diversos que provienen de la autoría de personal no cualificado y que con cierta impunidad vierten en la red “residuos” informativos de pésima calidad, disfrazándose de web – sites profesionales, que incluso adoptan el aspecto de portales especializados, insertando logotipos, publicidad y referencias que aparentemente aportan fiabilidad técnica. ¡¡¡Nada más lejos de la realidad!!!

Sabemos de lo vulnerables que todos podemos ser en determinados momentos de crisis o alerta, circunstancia que aprovechan aquellos amigos del intrusismo y que favorece el hecho de que proliferen estas páginas web en las que podemos encontrar una auténtica amalgama de contenidos incoherentes.

Así no es difícil dar en la red con portales en los que conviven secciones tan dispares y tan inverosímiles como que en una misma dirección se incluya un apartado que recoja “remedios para curar su depresión” al mismo tiempo que un banner anexo ofrece “soluciones para combatir las manchas de aceite”.
Esta falta de rigor no facilita en absoluto la erradicación de conductas contraproducentes y dañinas que pueden llevar a una persona desesperada, indecisa o sin apoyos a tomar una de estas engañosas vías de sanación, frente a la opción más recomendable de contactar con un verdadero profesional del sector.

Precisamente para facilitar la puesta en relieve de iniciativas sustentadas por la práctica ética y con el objeto de reforzar la labor rigurosa de los profesionales de la psicología y la salud mental, la Asociación Mentes Abiertas (Madrid) conformada por un nutrido grupo multidisciplinar, trabaja desde hace tiempo, entre otras muchas y amplias cuestiones, en facilitar “supervisión en la red para ofrecer mayores garantías a los usuarios” en esta materia.


Este trabajo ha dado como resultado la creación del sello Web de Interés Psicológico (W.I.P.), cuya acreditación pueden obtener de forma gratuita y accesible aquellos profesionales colegiados que tengan a su nombre o al nombre de su centro alguna web en la que se dispongan contenidos relacionados con la investigación o la intervención.

De este modo, aquellos interesados en esta credencial que supone un ítem más de transparencia en la prestación de servicios y que vela por la calidad y la rigurosidad de la información que circula por Internet de ámbito psicológico, pueden contactar directamente con A.M.A. a través de las siguientes vías:


Asociación Mentes Abiertas

Av. de Filipinas, 18, bajo C. 28.003 Madrid.

91 007 43 89 


jueves, 24 de julio de 2014

El amor en la relación terapéutica

Entrevista a José Zurita Díaz, Director del Instituto de Psicoterapia y Formación GALENE


“Cuan­to mayor sea el nivel de calma de nuestra mente, tanto mayor será nuestra capacidad para disfrutar de una vida feliz.”

Dalai Lama

 





A Pepe Zurita le conocí por primera vez a través de mi admirando y siempre querido Jesús Manuel Mena Mejuto. Jesús, me habló de él con ese entusiasmo que le caracteriza, y con todo el alma que se puede poner a la hora de presentar a una persona a la que se respeta y aprecia.

Jesús hace que me sienta como una niña pequeña a su lado, pues siempre me regala, agasaja y ofrece mundos nuevos por explorar. El mero hecho de que me hablase de Pepe y de Macarena Chías, hizo que de forma automática se despertase mi interés por dos figuras que con el tiempo he podido percibir, como lo que son, dos referentes imprescindibles en el ámbito de la Psicoterapia Humanista Integrativa, dentro y fuera de nuestro país.

La buena reputación del Instituto GALENE de Psicoterapia y Formación, dirigido por ambos, rebasa nuestras fronteras, conocido como uno de los epicentros del estudio y la investigación de esta corriente de intervención y crecimiento personal.

Hace poco más de un mes tuve la oportunidad de acercarme hasta allí y participar en uno de sus talleres de iniciación a la Psicoterapia Humanista Integrativa, así conocí los principios teóricos en los que se basa la intervención que se hace desde la Psicoterapia Humanista Integrativa y de vivenciar en primera persona una sesión de terapia de la mano de Macarena, a quien desde aquí agradezco su cuidado, delicadeza y sensibilidad, capacidades que admiro profundamente en un profesional de la intervención.

A medida que he sabido más de este enfoque, las preguntas no han parado de surgir; esta entrevista nace de la curiosidad más absoluta, del interés y de las ganas por dejarme sorprender.

Cuando tengo la oportunidad de ponerme frente a alguien que tiene tanto por enseñar, del que tengo tanto que aprender, alguien de la altura de Pepe Zurita, me nace la tentación de dirigirle todo tipo de cuestiones relacionadas con su experiencia, esperando obtener algo más de la información que aparece reflejada en una tarjeta de visita, o de la que se recoge en un curriculum - en este caso admirable y extensísimo -, siempre espero llevarme de cada persona un tesoro, algo único, y en este caso era complejo, pues Pepe ha protagonizado numerosas entrevistas, firmado decenas de artículos, e inspirado a cientos de profesionales a lo largo de toda su larga trayectoria. A tenor de esta explicación, mi sensación es de haber conseguido mi premio, de haber conseguido lo que buscaba.





Así, lanzándome a una piscina virtual (nunca mejor dicho en esta época estival), le formulo las siguientes preguntas, abusando de su inmejorable disposición y sobre todo, de su buen criterio y excelente intuición:

S.F.: ¿Cuáles fueron tus inicios en el ámbito de la psicoterapia? ¿Existe algún episodio especialmente significativo en tu vida que determinase finalmente tu ánimo por dedicarte profesionalmente a la intervención psicoterapéutica?

P.Z.: Comencé a trabajar como médico en una Comunidad Terapéutica de Toxicómanos y me di cuenta de que los ingresados allí, más que medicinas necesitaban otras cosas que yo intentaba darles sin tener formación y aquello me llevó a comenzar a formarme.

S.F.: Todos tenemos al menos un referente, una persona que influye a la hora de tomar nuestras decisiones – directa o indirectamente - y nos predispone a optar por un camino u otro. ¿Podemos hablar de alguna persona en especial que te inclinase hacia este campo? ¿Quién es el referente de Pepe Zurita? ¿Y por qué?

P.Z.: El primer profesional de la psicoterapia del que dije “yo de mayor quiero ser como tú” fue George Kohlrieser, un transaccionalista estadounidense que me formó en Psicoterapia Integrativa y me mostró un camino de amor en la relación de ayuda.

S.F.: ¿Cómo se elige una visión tan específica como la Psicoterapia Humanista Integrativa?

P.Z.: Yo me formé primero en Análisis Transaccional, después en Gestalt, Psicoterapia Integrativa, Sistémica, etc. y fui trabajando con mis pacientes y poco a poco elaborando un método propio basado en el trabajo emocional profundo a través del Duelo al que llamamos Psicoterapia Humanista Integrativa cuando decidimos crear una escuela enseñarlo a otros profesionales, de aquello hace más de 19 años.

S.F: ¿Tienes a veces la sensación de que decantarte en exceso por este modo de entender y abordar la psicoterapia, puede hacer que dejes en el camino otros enfoques igual de interesantes? ¿Qué hace de esta rama de la psicoterapia su mayor atractivo?

P.Z.: Lo maravilloso que tiene la PHI es que integra las diferentes teorías, técnicas y estrategias terapéuticas que vas aprendiendo con lo que no te decantas por una, sino que vas evolucionando en tu forma de trabajar, siempre desde la PHI.



S.F.: Cuando te pones frente a un grupo de alumnos, en su mayoría profesionales de la psicología, la psiquiatría o la medicina ¿Qué dudas o preguntas te suelen formular respecto al enfoque Humanista Integrativo? ¿Cómo explicarías a alguien que quiere iniciarse, los pilares más relevantes de esta corriente?

P.Z.: Desde lo teórico podríamos decir que los cuatro pilares básicos son el Análisis Transaccional, la Gestalt, las psicoterapias corporales y el proceso del duelo terapéutico. Desde otra perspectiva podríamos decir que la clave fundamental de nuestro enfoque es el Amor en la Relación terapéutica, ya que estamos convencidos de que lo que cura es el vínculo y la protección amorosa que proporciona la Relación Terapéutica es fundamental para poder trabajar a nivel emocional profundo.

S.F.: ¿Qué competencias destacarías en un psicoterapeuta como para que personalmente pudieses recomendarlo? Estas cualidades... ¿Son las mismas que buscas en tus alumnos como sinónimo de calidad y ética?

P.Z.: El ser buena persona, honestidad y capacidad empática. Tener deseo de ayudar a otros desde el corazón, ser solidario, ético y responsable, y sobre todo hacer una buena terapia personal para resolver con honestidad lo más posible los conflictos del pasado.

S.F.: Desde tu experiencia, ¿Cuáles son los principales miedos a los que se enfrenta un alumno una vez ha concluido su formación como paso previo al ejercicio de esta profesión?  De igual modo... ¿Qué aspecto consideras es lo más privilegiado de ejercerla?

P.Z.: Se da con frecuencia entre los psicoterapeutas que empiezan, el miedo a quedarse en blanco, a no hacerlo bien, a no estar suficientemente formado, etc. Yo pienso que nuestros alumnos que terminan su formación con nosotros y aprueban, están capacitados para comenzar a ver pacientes de una forma profesional. Con miedo sano pues es una profesión de mucha responsabilidad pero con la claridad de que lo pueden hacer muy bien si se dejan fluir, confían en ell@s y son honestos en sus emociones.

Con respecto a lo más privilegiado para ejercer la PHI, diría que la honestidad emocional, la capacidad de amar al otro incondicionalmente, el ser uno mismo y confiar en ti mismo, en el otro y en el mundo.

S.F.: A modo de reflexión … ¿Cómo te sientes más a gusto, en tu faceta de psicoterapeuta, en la de formador, en la de director de un centro como “GALENE”…?

P.Z.: Me siento muy satisfecho de mi vida en general y de la profesional en particular. En los tres aspectos que me enumeras me siento muy bien y disfruto mucho con ellos. No podría ocultar mi profunda satisfacción al ver en lo que se ha convertido el Instituto Galene en estos 19 años de existencia y cada año, cuando se gradúan los alumnos de cada promoción y ver en lo que se han convertido me emociono profundamente. Es maravilloso poder acompañar a tantas personas a crecer y sanar desde el amor.

S.F.: Para concluir ¿Se puede afirmar que hay un momento en el que se han adquirido todos los conocimientos posibles de una disciplina o por el contrario siempre podemos seguir aprendiendo y renovándonos dentro del mismo enfoque?

P.Z.: Esta profesión, sin duda es de las de seguir toda la vida aprendiendo, evolucionando e integrando cada experiencia que vivimos en nuestro ser, consiguiendo cada año que pasa ser mejores profesionales y mejores personas. Os animo a elegirla como una forma maravillosa de vivir la vida.



Desde estas líneas no quiero dejar pasar la oportunidad de dar de nuevo las gracias a Pepe Zurita, a Macarena Chías y a Jesús Manuel Mena por acercarme a este enfoque al que en las últimas semanas no dejo de asomarme; gracias por darme la oportunidad de conoceros, de disfrutaros y de tomar prestado algo de vosotros. Miles de gracias Pepe, por ser tan grande y a la vez tan accesible, cercano y colaborador, por tener siempre una sonrisa cuando he hablado contigo, por la paciencia con mis tiempos, por todo lo que transmites...GRACIAS!!!




Si os habéis quedado con ganas de más, a Pepe Zurita le podéis encontrar en el Instituto de Psicoterapia y Formación GALENE:

Dirección: C/ Alba, 17 c.p - 28043 (Madrid).

Tel: 91 759 78 20

Además, Pepe Zurita es autor y co-autor de diferentes títulos que podéis encontrar en el siguiente enlace:

De igual modo os sugiero que os registréis de forma gratuita en la revista electrónica del centro, denominada “BONDING”, siempre repleta de artículos muy interesantes y altamente recomendables.



sábado, 5 de julio de 2014

La cultura del compromiso, la cultura de lo social

Entrevista a la psicóloga social, Ana Higueras Santander


“La aceptación de lo que ha pasado es el primer paso para superar las consecuencias de cualquier desgracia”

William James (filósofo y psicólogo – EE.UU.)

Hace años, cuando colaboraba en diversas publicaciones, siempre acudía a las entrevistas acompañada de una pequeña grabadora, una reliquia heredada;  así, esta secretaria accidental me apuntaba aquellos detalles sobre los que más tarde descubrí que nunca prestaba atención. 

Desde que escribo este blog me permito el lujo de hacer aquello que me apetece, cuando me apetece, sin mayor mandato que el mero gusto por disfrutar. En esta entrevista que os presento a continuación me quedo con la cercanía, con el pulso de mi bolígrafo PILOT de tinta azul al que tanto debo, con el testimonio, con el “yo” de verdad en primera persona, con el tono y la palabra. Descubrí que nadie, ninguno, pasamos con éxito el examen del tiempo, y que las opiniones, a veces, como diría “Juan Perro”, son huellas sonoras que pueden llegar a anclarnos; sea este un alegato a la suelta de lastre, al apego consciente en el que cuento con una compañera de viaje excepcional para la ocasión.

Desde hace tiempo tenía ganas de sentarme a hablar con Ana Higueras, pues es una persona que siempre me ha despertado mucha curiosidad; nada mejor para mi inquietud hedonista, que utilizar este blog a modo de excusa, para compartir con ella conversación y una mesa en el Café del Infante de Villaviciosa de Odón.

Ana es el sueño de todo entrevistador, pues ninguna pregunta queda sin respuesta; tiene el don de responder desde la reflexión profunda pero inmediata, conjuga esa espontaneidad que los puristas detestan, pues habla desde la honestidad y el corazón, desde la improvisación y la sinceridad en estado puro.

Me sorprende que muchas de las personas con las que Ana se relaciona en este ir y venir que es la vida, desconocen la verdadera vocación y profesión de esta Psicóloga Social; sus múltiples y conocidas incursiones en la prensa local  - actualmente en la revista editada por la Asociación Cultural ACUA – han hecho que se la identifique con la función periodística en algunos sectores, más que con la intervención social; de ahí que casi casi, Ana me permita el privilegio de poder “presentarla” a aquellos para los que es una gran y pública desconocida.

La entrevista comienza en 3,2,1…





S.F.: ¿Cómo y en qué momento tomas la determinación de estudiar Psicología y dedicarte a ella profesionalmente?

A.H.: Considero que casi soy psicóloga de nacimiento, aunque decir esto sea contravenir lo políticamente y personalmente correcto; psicóloga en el sentido de que si algo me ha interesado siempre han sido las reacciones y los comportamientos, psicóloga social en cuanto que me atraen especialmente las influencias de los grupos y los comportamientos colectivos o del individuo ante una presión pública.  Unido a esto, bastante gente ha acudido a mí a lo largo del tiempo a contarme sus inquietudes  y a pedirme opinión, lo que, además de satisfacerme enormemente, me hizo entender que por ahí iba mi vocación.  A esto me refiero al “de nacimiento”, no a que la psicología sea una capacidad. Aún así, como siempre tuve muy buenas notas, empecé a estudiar Derecho y Empresariales en ICADE –tal vez fruto de expectativas autoimpuestas y deseabilidad social, variables muy a tener en cuenta desde la Psicología Social-, pero tras dos años entendí que lo que me llama, lo que soy, lo que me completa, es el contacto con el otro, la necesidad de explicación y entendimiento, y, más allá, el poder extraer teorías generales de comportamientos concretos; Esto me ha hecho descubrirme como una “observadora del mundo”, una analista dispuesta a sacar conclusiones de los patrones repetidos en los comportamientos humanos.

S.F.: ¿Por qué la psicología social y no otro campo de actuación?

A.H.: Es una cuestión de interpretación de la realidad cotidiana, de forma de mirar el mundo. Te voy a poner un ejemplo: cuando era pequeña y me encontraba algo en la calle, miraba a un lado y a otro en vez de cogerlo, pues siempre pensaba que alguien lo había dejado allí para observar los comportamientos de quienes pasaban. Una vez, incluso, me llené la mano de pintura al “desafiar” un cartel de recién pintado en un banco, pues estaba convencida de que se trataba de un montaje para comprobar si la gente creía todo lo que se le indicaba… esta orientación natural engarza de lleno con los clásicos experimentos de la psicología social, con teorías relacionales e influencias, dando un énfasis importante al entorno. Además, en lo referente a la clínica de manera estricta, admiro a quien se mueve en este ámbito, ya que yo me siento bastante menos capaz:  siempre he tenido el mismo temor a las etiquetas, a los juicios clínicos y a los veredictos (tampoco podría ser juez); los diagnósticos, el poner un nombre a un trastorno, a una situación de crisis, me parece que determina el comportamiento y la realidad (si eres “x” tiendes a comportarte  como “x” y los demás te tratan como tal) Siempre me he visto más identificada con la posibilidad de facilitar a la gente su interacción con el mundo, más capaz de interpretar el mundo en clave de reciprocidad, más segura en la intervención y disección de realidades compartidas que se influyen mutuamente.

S.F.: Dentro del campo que elegiste, ¿cuál es el enfoque con el que más te identificas?

A.H.: Siempre he sido un poco ecléctica, muy de quedarme con un poco de aquí y un poco de allá; en mi día a día, fuera del ejercicio profesional, hay quien me denomina “verso suelto” en cuanto que no “rimo” ni con unos ni con otros. Esto se debe a algo muy psicológico, como es el mundo de las categorías, de los estándares, de las etiquetas como facilitadores vitales. A mí, en la vida y en la psicología, no me gustan las adscripciones a ultranza, porque no hay nada (no sé si por suerte o por desgracia) que me convenza 100%. De este modo, el enfoque de la carrera fue eminentemente cognitivo-conductual, con pinceladas de otros paradigmas clásicos, aunque en la especialidad de social ya nos adentramos más en otros métodos, tendencias y prismas, sobre todo en el análisis de los temas que ciertamente me apasionan (atracción, actitudes, prejuicios, expectativas, estereotipos, socialización, grupos, comunicación…) Después de terminar la carrera me formé en terapia familiar sistémica, enfoque que pone el énfasis en los procesos comunicacionales del sistema, y donde el tradicional paciente, el “paciente designado”,  no es sino parte de una dinámica disfuncional, una pieza que habitualmente preserva con su conducta el sistema  cuya homeostasis corre un riesgo: como ya he repetido, me apasionan las relaciones, sus mecanismos, sus influencias. Actualmente estoy cursando el máster de mediación familiar, y sigo sintiéndome incapaz de adscribirme a una corriente psicológica en concreto:  me quedo con algunas explicaciones psicoanalíticas, con ciertos métodos gestálticos, con teorías del análisis transaccional, con la esencia de la teoría de sistemas, con la aplicación comunitaria… creo que en psicología es relevante la observación, la comunicación y la empatía: saber qué necesita, qué espera y qué puede funcionar con tu “cliente”, ya sea una persona o una comunidad.  Aún así parto de la idea de que todas las corrientes son dignas de tenerse en cuenta, todo lo que sirva es válido, todo lo que funciona, bienvenido sea. Esto es algo así como cuando en medicina el profesional decide si recetarte ibuprofeno o paracetamol, puede que incluso se aventure en el uso de homeopatía o de acupuntura,  y tú tienes claro que él es quien sabe qué herramienta es la adecuada.  El  problema que veo es que la nuestra es una disciplina muy denostada, siempre se nos cuestiona, sigue habiendo cierta reticencia a ir al psicólogo y aún resulta necesario erradicar creencias de que esto es como hablar con un amigo o frases hechas del estilo “es que soy medio psicólogo”, porque yo no soy medio arquitecto, o “yo es que tengo mucha psicología”, ya que a nadie se le ocurre decir que tiene mucha ingeniería.

S.F.: Dentro de las funciones que desarrollas a diario ¿en cuál de ellas te sientes más cómoda?

A.H.: El papel de un psicólogo social en un centro de Servicios Sociales de atención primaria, esencialmente, se centra en la  investigación, planificación, evaluación y diseño de programas, en definitiva en testar la realidad, diseñar cómo y en qué intervenir. Se trata de relacionar las demandas individuales con las demandas de la población general, priorizar, definir e intervenir junto al resto de agentes sociales y optimizar recursos. Me gusta mucho la parte de planificación y análisis, pero ciertamente en tiempos de crisis y cambio, cuando los recursos son limitados y las demandas varían, esa parte de prevención e intervención social se ve relegada a un segundo plano por la urgencia de situaciones de mayor inmediatez y urgencia que hacen destinar la gran parte de los recursos disponibles a paliar situaciones de subsistencia y primera necesidad, por lo que se tiende a preservar aquellos programas que se sabe que son necesarios y que funcionan (mediación y terapia familiar, intervención con adolescentes…) Últimamente me doy aún más cuenta de la fuerza y la necesidad de la intervención comunitaria y grupal, de la potencia que tienen determinados espacios y dinámicas no solo a nivel inmediato de intervención o prevención (talleres de redes sociales con mayores, o de prevención de ciberbullying con adolescentes, por ejemplo), sino como lugares de captación de demandas y de detección de riesgos, pilares fundamentales en un diseño de intervención: la realidad siempre habla, hay que escucharla, es la que nos dice hacia dónde ir.

S.F.: En estos años, la crisis económica ha impactado de lleno en la vida cotidiana de los ciudadanos, desde tu experiencia ¿qué demandas os encontráis los profesionales de los SS.SS.?

A.H.: La crisis ha cambiado completamente la vida de todos, y no solo en la vertiente económica. Volviendo a la teoría de sistemas, y a mi optimismo irredento, voy a empezar con lo bueno: hace unos quince años, cuando yo empecé en esto, recuerdo que hicimos una campaña divulgativa de los servicios sociales municipales con el lema “de todos, para todos”, resumiendo la filosofía de la universalidad, de la “normalización”. Se trataba de romper prejuicios (“ahí van los pobres”, “eso es para los inmigrantes”) en pos de unos servicios globales y preventivos, incidiendo en campañas educativas, poniendo en marcha programas inclusivos (escuelas de padres, terapia y mediación familiar, talleres formativos) que además de responder a su objetivo sirvieran para que la población entendiese que los servicios sociales no son un recurso para determinados colectivos, sino una puerta a la que acudir a informarse, a proponer, a gestionar algo tan común como una plaza de residencia o una ayuda para nuestros mayores.  Aún así, ha sido “gracias” a la crisis cuando muchos han acudido por primera vez a servicios sociales, entendiendo entonces que no solo se trata de recibir un apoyo económico, sino que existe una intervención social mucho más compleja y global. Creo que ahora hemos entendido que esa línea imaginaria que servía de red y que nos hacía pensar que “a nosotros, no” ya no existe, y a todos nos puede ir mal en cualquier momento. El mundo se ha tambaleado a tal velocidad y para tantos que jamás lo pensaron que esa estigmatización de los usuarios de servicios sociales se ha caído por su propio peso, porque ahora eres tú, o yo, o tu madre… y entonces  entendemos que no es solo una ayuda económica o una gestión de dependencia, sino necesidad de apoyo psicológico, de mediación, de asesoría jurídica en temas sociales… La experiencia nos habla de una intervención integral: alguien acude a servicios sociales por una demanda económica y debajo subyace mucho más: la privación de empleo afecta a infinidad de áreas de la vida, al desarrollo personal, el autoconcepto, a la imposibilidad de tomar ciertas decisiones, a conflictos familiares y de pareja. Insisto en que uno de nuestros retos, un clásico, es terminar con la identificación de servicios sociales con la antigua beneficencia, y, de paso,  llevar todas estas sinergias a la relación de ayuda comunitaria. Para ello una de las competencias de los primeros contactos que mantenemos con las personas que acuden a nosotros, es la de mostrar apoyo, contención y la de aportar calma. La persona con la que se interviene, a menudo acusa vergüenza, desánimo e incluso culpa. Todos hemos vivido de cerca la vulnerabilidad en estos tiempos, antes era más común trabajar con familias más “cronificadas”, necesitadas a todas luces de una ayuda continuada; en la actualidad son las familias antaño “normalizadas”, las que conviven con realidades complejas. En definitiva los Servicios Sociales se han abierto a personas que antes era impensable que fuesen demandantes. Esto ha desmontado el mito, acuden a nosotros personas cuyos recursos han ido de más a menos. Esta es la razón por la que animo a las personas a que conozcan los recursos que les puede facilitar su propia comunidad, su entorno más cercano, que ante cualquier demanda social no duden en acudir a los servicios públicos en busca de apoyo y asesoramiento.
En estos tiempos toda una generación ha de recuperar la capacidad de creer, de volver a confiar, de crear iniciativas, de buscar aquello que verdaderamente quieren hacer, de ahí que opciones como el autoempleo, la innovación social, el emprendimiento cobren cada día más fuerza. Venimos de una época larga de inmovilismo en la que predominaban tendencias como la de buscar un trabajo para toda la vida, comprar una casa…todo esto ha cambiado. Ahora en cambio nos encontramos con situaciones impensables hace un tiempo, personas con patrimonio que no puede vender por las condiciones del mercado, y que en cambio no tienen trabajo y pasan por estrecheces y necesidades económicas. Aún así, como tiendo a ser una optimista irredenta, aunque en quienes más pienso al pensar en crisis es en esa generación de jóvenes que, enormemente formados, y recién acabados sus postgrados no encuentran trabajo aquí, también me quedo con alguna cosa buena, como el que esta generación saldrá adelante porque sin duda ha estudiado  por vocación, ya que hoy se tienen igual (de pocas) opciones de empleo siendo psicólogo o ingeniero industrial.

S.F.: ¿Qué iniciativa novedosa has conocido últimamente que te haya parecido interesante en el ámbito social?

A.H.: Me parecen interesantes muchas iniciativas, que con la que está cayendo haya personas que no pierden la vocación,  que aún sin trabajo en este ámbito y posiblemente en ningún otro, siguen vinculados a través de iniciativas solidarias, voluntariado… Creo en las iniciativas que consideran a la persona como agente de su vida, de su cambio, de su posibilidad; proyectos que se apoyan en el concepto de comunidad, la psicología del optimismo, la tendencia de mirar al futuro, minimizar lo malo y enfocar a lo positivo ensalzando lo bueno, propuestas que nacen desde las ONG y que apoyan a las personas sin recursos, todas esas campañas con pocos medios y grandes ganas que piensan global y actúan local, recurriendo a aquella famosa frase de los 60. Esto me lleva en contraposición a determinados “semi realitys” que me ponen los pelos de punta por el regodeo y la exhibición de las desgracias ajenas como forma de apelar a una solidaridad (real, existente, al igual que los problemas) a través de la pena… no creo que sea la forma, hay que incidir en derechos, en educación, en respeto, en conceptos de solidaridad versus caridad,  en el apoyo comunitario, y eso se hace mucho y muy bien, creo que en general hay mucho criterio y mucha formación, además de vocación, en el ámbito de la intervención social. De hecho el sector de las ONG está respondiendo de forma rápida, ya que al ser más flexible y dinámico que las administraciones puede amoldarse con mayor celeridad a las necesidades que van surgiendo en este proceso de cambio. Lo bueno de esto es que yo creo que la Administración en temas sociales no vive alejada de estos fenómenos y movimientos, sino que existe una gran colaboración y apoyo, por lo que se establecen dinámicas beneficiosas para el ciudadano.  Me parece también muy interesante y sigo con atención, todo aquello que ahonda en el hacer más con menos, en usar las redes sociales, las tecnologías, en definitiva todo aquello que facilita transparencia y acceso, intercambio. Creo que la clave está en la reflexión sosegada y en lo conjunto: sentido común y sentido de lo común.  

S.F.: Si pudieses empezar de nuevo ¿elegirías otra vez psicología?

A.H.: Sí, sin duda volvería a estudiar psicología, y aunque profundizaría en la dinámica de las relaciones humanas como pilar del entendimiento, especializándome quizá más en intervención directa, también  me orientaría más hacia la investigación, pues a veces el día a día no deja margen para la reflexión. Me encantaría, por otra parte, desarrollar la parte divulgativa de la psicología: creo que me sentiría cómoda y corren tiempos propicios para bajar a la arena, escuchar, compartir, investigar y luego plasmar, dejando al margen jergas específicas y vocabulario excluyente, escribiendo  desde y para el entendimiento.

Así es cómo he pasado una tarde con Ana, una tarde estival y agradable, con la única compañía de un magnolio mítico que ha presidido en todo momento nuestro encuentro… Así se ha desarrollado una conversación que parecía haber estado pendiente desde hacía años.

Ana Higueras Santander me ha dado espacio para entrevistar y también para hablar de esto y de aquello, y en especial del mundo apasionante que nos une y a la vez conecta con miles de personas que un día decidieron no estudiar Derecho ni Empresariales, y sí dedicarse a una profesión denostada, pero que como hace poco le escuche a la grandísima Macarena Chías, “sin duda alguna es la más bonita del mundo”.  

Si quieres saber más de Ana puedes encontrarlo en…

@AnaHiguerasS




viernes, 27 de junio de 2014

Canciones que me curaron

Hola a tod@s, tal y como he ido comentando con algunos de vosotr@s, os propongo un pequeño ejercicio cooperativo, que seguro resulta interesante.

"Canciones que me curaron" pretende recoger aquellos testimonios vinculados a episodios muy concretos de nuestra vida, en los que la música jugó un papel esencial.

Me gustaría que me hiciéseis llegar una breve descripción del momento (una pérdida o ruptura sentimental, la indecisión, un hecho trascendental que cambiase el rumbo previsto, un verano muy especial junto a amigos, el recuerdo de una persona que ya no está...). Con todas las canciones o melodías,  me ayudaréis a crear una pequeña gran lista de "hits" que seguro pueden inspirar a otras muchas personas; también creo que es una buena herramienta para aquellos profesionales que utilizamos la música en nuestras intervenciones.

Los que queráis colaborar, podéis enviar vuestros comentarios, sugerencias, ideas o pensamientos al siguiente correo electrónico:

lametaforadelacrisalida@gmail.com

No olvidéis detallar datos del autor de la canción o del intérprete, incluso si fuese necesario la versión y año. 

Sobra decir, que de compartir algún comentario en el blog, se hará de forma anónima y guardando la confidencialidad.

Como siempre GRACIAS!!!

Muchos besos y abrazos!!! 





 




lunes, 23 de junio de 2014

A la vuelta de las vacaciones

Soy consciente de que en estas fechas todos estamos con la cabeza puesta en las próximas vacaciones; pero también es cierto que el comienzo del nuevo curso está a la vuelta de la esquina, de ahí que sean varios los centros que comienzan a difundir sus próximas convocatorias formativas. En este caso mi amiga Tamara de la Mora, me hace llegar información detallada de una de las formaciones del centro VÍNCULO, situado en la madrileña Plaza de Santa Bárbara, y que se centra en "La intervención y acompañamiento ante problemas de salud mental: psicopatología y relación de ayuda". Sin duda una buena propuesta para aquellos que  estáis pensando en profundizar más en este campo.

En el díptico editado por el centro y que a continuación os facilito, podéis obtener información detallada de la metodología, el equipo docente, así como del coste de la formación:




Por cierto, desde estas líneas le envío un abrazo a Tamara, genio de los Bancos de Tiempo, de la participación social, lo común y lo creativo!!!!

Los datos del centro VÍNCULO DE TERAPIAS INTEGRATIVAS, son los siguientes:


Belén Arija
Tel.: (+34)91 310 38 40 Móvil: (+34) 687 32 98 91 E-mail: belenarija@vinculo-ts.com




jueves, 24 de abril de 2014

Desde la mirada más pura

“No hay mejor psiquiatra en la tierra que un cachorro lamiéndote la cara" Ben Williams

Palabras clave: perros de asistencia, discapacidad, enfermedades neurodegenerativas, trastornos generalizados del desarrollo, terapias.


Asociación HYDRA

En la actualidad, con el impulso de las terapias alternativas cada vez son más los profesionales y equipos terapéuticos que deciden incorporar a sus terapias la colaboración de un perro de asistencia, aunque su utilidad y reconocimiento, como apoyo a menudo imprescindible para el ser humano, se remonta a siglos atrás.

En nuestra cultura colectiva, cuando nos referimos a los animales de asistencia, involuntariamente se nos viene a la memoria la imagen del perro guía o  de los perros utilizados en labores de rescate, detección de explosivos o drogas; si bien, los perros de asistencia con fines terapéuticos, participan en un importante conjunto de actividades cotidianas, silenciosas, invisibles, que faciliten la autonomía de miles de personas que padecen patologías muy diferentes, que abarcan desde enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, la Demencia, ELA o Parkinson, así como Trastornos Generalizados del Desarrollo como el Autismo, Asperger, Trastorno desintegrativo infantil, etc.

En estos días he tenido la oportunidad de conocer el trabajo realizado por una entidad sin ánimo de lucro llamada “ASOCIACIÓN HYDRA” que desde su sede de Getafe (Madrid), enfoca todos sus esfuerzos al desarrollo de terapias asistidas por animales (TAA), así como a la formación en esta disciplina y la sensibilización respecto a los beneficios que un animal entrenado de forma específica, puede aportar en el trabajo personal, potenciando la autoestima, mejorando el estado de ánimo y el grado de comunicación, fomentando la expresión de sentimientos y emociones, así como obteniendo buenos resultados en las relaciones interpersonales o la iniciativa de participación; de  igual modo, gracias a estas terapias se puede llegar a lograr un impacto positivo en la actitud del paciente, así como en su relajación, tono muscular y conciencia del cuerpo, el ejercicio de su memoria, el desarrollo de la inteligencia espacial o la orientación.

Un ejemplo de este trabajo es el realizado con pacientes enfermos en una fase aún incipiente de Alzheimer, que cuentan con el apoyo de un perro de asistencia al que se ha entrenado en el reconocimiento de varios itinerarios alternativos, que en momentos de desorientación, y sin violentar la relación persona -  perro, pueden ayudar al paciente a regresar a casa por sus propios medios.

De igual modo, personas con discapacidad física o movilidad reducida, pueden ayudarse de uno de estos perros en labores como abrir y cerrar puertas, encender y apagar interruptores de la luz, o sacar objetos concretos de los cajones.

Todo este proceso de adiestramiento, requiere de la elaboración de un plan específico para cada paciente, así como de la selección de un perro adecuado para la labor a desempeñar. De ello se encargan en esta entidad las que podríamos decir conforman la “alma mater” de  la “ASOCIACIÓN HYDRA”, Ana Julia Fuentes, socióloga con experiencia en el tercer sector y la intervención social y Mª del Carmen Castro, psicóloga clínica y experta en etología, que en todo momento me transmiten su inmenso cariñó y respeto por estos “necesarios colaboradores”, a los que existe la premisa de “no forzar y no enseñar nada que no tengan que hacer”.

Es una lástima que entidades de esta naturaleza, cuenten con pocos recursos para el mantenimiento de estos perros y de sus proyectos, o que en momentos de austeridad presupuestaria, algunos centros como residencias o colegios se vean obligados a prescindir de un trabajo terapéutico tan valioso, que además cuenta con el respaldo de los correspondientes Colegios Oficiales de Psicólogos.

De igual modo una de las reivindicaciones más significativas, de los múltiples profesionales y entidades que trabajan en este ámbito, es precisamente que el perro de asistencia tenga las mismas posibilidades de acceso y acompañamiento en espacios públicos y privados, con las que ya cuenta la figura del “perro guía” vinculado a las personas con ceguera o residuo visual.

Quiero dar las gracias a Ana Julia y Mª del Carmen por su tiempo, por dejarme  conocer a los maravillosos perros con los que trabajan y que tanto cariño devuelven tras cada caricia, a sus familias por estar volcadas de pleno en este  proyecto comprometiéndose de forma muy personal, a sus hijos e hijas por llenar de risas las instalaciones de la asociación y a los voluntarios que se involucran en cada actividad, en cada tarea. Fue un gusto poder conoceros!!


"ASOCIACIÓN HYDRA" está disponible en:

@ asociacionHYDRA








jueves, 3 de abril de 2014

Mirar para otro lado

“Pensar es más interesante que saber, pero menos interesante que mirar" Goethe

Palabras clave: violencia de género, intervención psicosocial, penas alternativas.


En numerosas ocasiones el profesional de la psicología, se sitúa sin pretenderlo en el ojo del huracán, viéndose a merced de la opinión pública que a menudo, desconoce el origen y finalidad de nuestra intervención.
Así como ya nadie duda de que una de las premisas del ejercicio legal, es que todo acusado tiene derecho a una defensa y que además, no basta únicamente con ser representado, sino que la ética y la deontología requieren de eficacia y competencia; a veces sí me he encontrado en la versión terapéutica, con cierto recelo por parte de algunas personas, que abiertamente cuestionan la finalidad de nuestra intervención con determinados colectivos, en gran medida, debido al rechazo social que éstos producen.
Me refiero  sin duda, a los casos en los que intervenimos con personas que han sido imputadas por delitos contra la libertad e indemnidad sexual o por violencia de género.
Cuando hace tiempo comencé mi voluntariado en prisiones, me di cuenta del gran desconocimiento que existe del ámbito penitenciario fuera de los muros que rodean una prisión;  de igual modo, la sensación es recíproca en la dirección proporcionalmente contraria, ya que los meses y los años pasan a través de escasos y contados contactos (en persona) con el exterior.
Como psicóloga siempre me ha preocupado el tiempo inmediatamente posterior al cumplimiento de la pena, ese primer contacto con la realidad, a veces abrumador, tras una experiencia en un medio tan duro como una prisión y que a veces, lejos de reinsertar y reeducar (de ahí que se sustenten en nuestro Código Penal las penas privativas de libertad), fomenta la especialización en el delito o como señala la psicóloga penitenciaria María Yela (1998) “…la contaminación criminal…”.
Por todo ello, sabemos que a pesar de las habilidades sociales y condicionantes personales (enfermedad, lazos familiares, recursos…),  la cárcel inevitablemente pasa por el preso, y los efectos físicos, psicológicos, sociales y emocionales, a menudo conllevan una lacra dura y espesa en contra de la normalización de sus conductas, pensamientos y motivaciones una vez puesto en libertad.
De ahí que para mi cobren especial importancia las penas alternativas, asociadas a terapias en las que buscar una verdadera opción, eficaz para una sociedad que anhela vivir libre de delitos.
En esta ocasión, para conocer más de las dificultades añadidas a estas intervenciones, me he acercado a conocer “in situ” el trabajo que realiza una de las entidades más prestigiosas en este campo y que cuenta con el respaldo y colaboración fundamental de Instituciones Penitenciarias.
Con Un Pie Fuera (CUPIF), desarrolla en los Centros de Inserción Social (CIS) un programa de intervención al que acuden penados por violencia de género bajo medidas alternativas, en coordinación con el Servicio de Gestión de Penas y Medidas Alternativas de Instituciones Penitenciarias.
El lema que abandera CUFIF, es para aquellos que trabajamos en el ámbito social, una clave fundamental, una vía prioritaria a la esperanza, que junto a la prevención, la educación y la participación social en la denuncia, se configuran como esenciales a la hora de salvar vidas, así como la labor de reconocer y apoyar a las víctimas y personas a su cargo, evitando situaciones de desprotección y vulnerabilidad.

“Seguridad ciudadana, interviniendo con los agresores”



He tenido la oportunidad de compartir con los profesionales y los penados de uno de los programas, una sesión de terapia.
En esta sesión me he encontrado a todo un equipo multidisciplinar, de profesionales que provienen de ámbitos distintos como la integración social, psicología, derecho y el trabajo social, que plantean cada semana una sesión de dos horas de duración, en la que trabajar las emociones, el pensamiento racional e irracional, así como el compromiso con las conductas y actitudes en la vida cotidiana; de igual modo los participantes que se mantienen activos y motivados durante este tiempo, formulando preguntas, ofreciendo sus experiencias vivenciales al grupo, también tienen que realizar en su día a día, tareas que conllevan la reflexión y la práctica de lo trabajado en el seno del programa.
De igual modo, encuentro muy interesante, que los profesionales, totalmente entregados a los participantes, ofrecen una argumentación teórica de su línea de trabajo, que apoya la adquisición de nuevas perspectivas, la ruptura de prejuicios y el desmantelamiento de mitos culturales y sociales.
Así este acompañamiento terapéutico, muy valorado por los participantes, facilita que abiertamente se expongan dudas, respecto al modo de elaborar sentimientos; así se puede observar una evolución clara en cuanto a las concepciones, introyectos, habilidades y capacidades que influyen directamente en el modo de relacionarse y tomar conciencia de la persona, antes y después de su paso por el programa. Supone pues la labor realizada por CUPIF, una herramienta importante y necesaria en la erradicación de la violencia y de las respuestas agresivas.
Todos aquellos profesionales que queráis contactar con CUPIF, podéis hacerlo  a través de su Web: http://www.cupif.org/
Además, en portales como YouTube podéis encontrar vídeos sobre su trabajo y experiencias.
No puedo terminar este post sin agradecer a los profesionales voluntarios de CUPIF que me integrasen en las técnicas y dinámicas que desarrollaron en la sesión a la que asistí, así como a los participantes que acudieron ese día a la terapia, que me permitieron compartir con ellos parte de su trabajo personal, así como su testimonio e historia. De igual modo todo mi reconocimiento profesional y cariño personal al alma de CUPIF, la psicóloga y presidenta de la entidad Susana Victoria Díaz Huamán, por ser siempre un libro abierto, por no cejar en el empeño de conseguir mayores espacios de trabajo que redunden en el bienestar de todos, así como por mostrarse colaboradora y activa allí dónde la requieran (universidades, medios de comunicación, escuelas...).